Aun Cuando Las Palabras Fallan, Dios Esta Alli

"¡No aguantas la verdad!" es una famosa frase de la película A Few Good Men. En nuestra familia, a veces gritamos este dicho así a loco.

Estoy convencida que, en nuestra búsqueda de la verdad, debemos orar también por la gracia para manejarla.

Ha sido mi experiencia que la belleza duradera que encontramos en el matrimonio está manchada de lágrimas, las lágrimas del cambio.

El año pasado, Marc y yo tuvimos 2 proyectos importantes que iniciamos al mismo tiempo. Como es común para nosotros, trabajamos juntos, y aún en retrospectiva, fue mucho todo a la vez.

Resulta que se puede trabajar tan diligentemente junto a alguien que se puede olvidar mirarlos cara a cara.

Note que estaba atrapada en un patrón de irritación y la mala comunicación. Empecé a sentirme fuera de curso y llegué al punto donde me sentía perdida. Soy alguien que anima a los demás sobre el diseño y el propósito de Dios, así que la ironía me estaba torturando.

Nuestros horarios apretados y la falta de descanso adecuado por el hecho de hacer el bien, me dejó con una sensación de desconexión. ¿Has tenido un contragolpe por hacer el bien? ¿Cómo es posible?

Lo peor era no saber qué decir en oración. El clamor de mi corazón era "Jesús, ¿dónde estás?"

Después de la quietud, siguió el silencio que llego a sentirse incómodo. Luego escuche el suave susurro, "Aquí y ahora".

No quería una conversación superficial con mi Padre Celestial. Había algo sucediendo en mi corazón y deseaba ser honesta con Él. Mis ojos se fijaban en Dios y, aun así, no tenía palabras. Continuamente, Dios mostraba su paciencia y amabilidad.

En los apuros de la mañana en un día normal, un simple "¿Cómo estás?" le mostro a Marc la inquietud en mí. Una plática tendría que esperar y de nuevo, el me mostro paciencia.

Es terrible encontrarse desconectada y perdida. Me deje en creer que no había un lugar seguro para ser vulnerable. Hice un gran esfuerzo para recordarme del suave susurro que había oído, que Dios está presente "aquí y ahora". Esta verdad se convirtió en mi meditación centrada.

El temor de no hablar, no se trata tanto de la falta de valentía, más bien el temor de que no lo escuchen. No ser escuchada significa no ser conocida. La intimidad más profunda que he experimentado fue en saber que yo era conocida, que alguien me entendía y todavía se deleitaba en mí.

Con el corazón en mis manos, me comunique con dos amigas queridas para oración. ¿Cómo se solicita oración cuando tú misma ni encuentras las palabras? Me tragué el orgullo y en la mejor manera que pude, envié un texto con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta. Sus respuestas cariñosas fueron la provisión de Dios para mí. Al saber que había sido escuchada trajo una medida de alivio para sostenerme ese la noche.

Llegó la mañana y las emociones seguían aumentándose. Ningún momento parecía el momento correcto para desahogarme. ¿Cómo se programa un buen llanto en la agenda?

Cogí a mi esposo amado por sorpresa, en un sábado tranquilo por la mañana, y me quebranté. Creo que esto ocurrió como resultado de lo que la Biblia llama a la oración del justo, en este caso mis dos amigas.

Después de quitarle la tapa a una combinación de expectativas insatisfechas y la franca honestidad, las palabras fuertes y el quebrantamiento ... había un reguero por todo el piso, hablando en sentido figurativo. En lugar de dejar que yo limpiara este reguero de emociones a solas, mi amado esposo se sentó en el suelo conmigo para ayudarme ponerle orden. Esto sé de Marc, que él no tiene miedo ensuciarse.

Mira, la desconexión que sentía, torció mis pensamientos y eso creo más desconexión.

Claro, podría utilizar este espacio para contarle las deficiencias de mi esposo que contribuyeron a mis frustraciones. Sin embargo, después de escuchar las enseñanzas de Danny Silk sobre las relaciones, las enseñanzas del Dr. Townsend sobre los límites, junto con los susurros de mi Padre, te puedo decir con toda claridad que se trata de la responsabilidad personal. ¿No suena atractivo verdad?

Estoy en el control de mí, lo que yo siento, lo que yo digo y hago. Esto también es parte de la cultura del Reino de Dios.

¿Tienes un "reguero"? ¿Un reguero grande?

No estás sola.
Enfréntalo.
Siente el dolor.
Opera en dominio propio.
Muéstraselo a Dios, Él no se sorprende y, ciertamente, no tiene miedo de ella.
Colabora con Él, entonces dile adiós al reguero.

Si eres es un seguidor de Jesús, dale lugar a que se manifieste la naturaleza de Cristo en ti.

Como si fuera minería de oro, busca el oro en ti, el oro que Dios mismo puso allí y deja que el resto pase.

¿Qué tal si dejáramos la locura de tratar de arreglar a los demás, y en su lugar hacíamos tiempo para conocer la verdad acerca de nosotros mismos, para evaluar a nuestras almas con la ayuda del Espíritu Santo? ¿Qué tipo de resultados produciría este esfuerzo diligente?

¿Qué tal ... si uno de los mejores regalos que podríamos darle nuestro cónyuge (y a otros también) fue el regalo de conocernos a nosotros mismos?

Esta es mi invitación y esperanza sincera: Provocar una conversación entre el tú y el Padre. ¿Aceptas?

Incluso cuando las palabras fallan, podemos mirar al Dios que está aquí y ahora mismo.

"El SEÑOR está cerca de los que tienen quebrantado el corazón;
él rescata a los de espíritu destrozado..." Salmos 34:18 (NTV)

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